El año 1993 se formó la “Colla de Campaners de Massanassa”. Esta entidad nace con la finalidad de:
1 Extraído del libro de actas de la Colla de Campaners de Massanassa.
La Colla nació por una iniciativa particular de Francisco Javier Raga Ridaura, vecino del pueblo, que había participado de la tradición del toque manual (desaparecida en ese momento) porque de niño había subido con los serenos del pueblo al campanario a ver como éstos realizaban la actividad (siendo ya, estos últimos los únicos depositarios de esta tradición al haber desaparecido la figura del campanero). Javier hace un llamamiento a distintas entidades y personas del pueblo en busca de gente interesada en la formación y participación de esta Colla.
La Colla quedó constituida como asociación oficial adscrita al Gremi de Campaners Valencians en el año 2005.
En el momento de su creación, la Colla estaba constituida por 7 personas, pero el número ha ido creciendo, incorporando a esposas e hijos de miembros para motivar y fomentar la continuación de esta tradición centenaria.
Para entender el valor y la importancia de esta tradición, hay que conocer la importancia que tenía, hace apenas 100 años simplemente (y no digamos hace 200 años o más) un campanario y su reloj en la vida cotidiana de las gentes de un pueblo. Este edificio, con el toque de sus campanas y del reloj, marcaba el devenir diario de la gente y sus actividades: inicio de la jornada laboral, avisos y alertas, actos religiosos, defunciones, partes del día,… Según expertos en la materia, han existido más de 100 toques de campana diferentes, cada uno con un significado.
Los toques de campanas son particulares de cada pueblo siendo el toque para la misma celebración diferente de un pueblo a otro. Siendo esto precisamente lo que le confiere tanta riqueza y valor. En este tema hay que matizar que desde la Colla (y también de la legislación) se consideran Patrimonio tanto a las campanas en sí mismas, como los toques manuales únicos de la localidad.
DESCRIPCIÓN DE LAS CAMPANAS:
El juego de campanas de la sala de campanas está formado por:
San Pedro o la grossa. Veu: baix, altura 120 cm, boca 118 cm, peso 950 kg.
Hnos.Roses (Silla) 1941
El Cristo o la de Centelles. Veu: barítono, altura 100 cm, boca 94 cm, peso 480 kg.
Hnos.Roses (Silla) 1941
La Purissima o la mitjana. Veu: tenor, altura 88cm, boca 86 cm, peso 360 kg.
Hnos. Roses (Silla) 1947
San José o la xicoteta. Veu: tiple, altura 73 cm, boca 74 cm, peso 230 kg.
Hnos. Roses (Silla) 1941
La Marieta o tiplet. Veu: tiple, altura 35 cm, boca 32 cm, peso 19 kg..
Abel Portilla 1995
En este aspecto, la Colla hizo un gran esfuerzo para la recuperación de los yugos de madera de las mismas tal y como eran en su origen. Ya que, además de facilitar el toque manual, la sonoridad que le confieren a las campanas es diferente y produce menos efectos negativos en su uso (vibraciones, resquebrajamientos y/o daños en la estructura de las mismas o de la sala de campanas).
Los primeros años, la Colla hizo los toques manuales con el yugo de hierro. Pero en apenas 2 años se impulsó el cambio de los yugos de hierro por unos de madera tradicional. El molde de estos yugos los realizó Javier Raga y los yugos en sí, los construyó Vicente Tomás Calatayud de Atzeneta de Albaida. En un principio se intentó que fuesen de madera de Carrasca, pero no se encontró y al final se hicieron de olmo negro (porque también es una madera muy densa y pesada). Pero para encontrarla y que estuviese bien seca tuvieron que traerla desde Valladolid.
En esta serie de fotografías de la Purísima, Inmaculada o Mitjana, podemos apreciar la transición entre el yugo de metal; la misma campana con el yugo de madera pero en la sala de campanas antes de la restauración del campanario; y por fin, la misma con el yugo de madera instalada en la sala después de la restauración del campanario.